A pesar de la nube

Nunca le preguntaron.

Otros hablaban y a otros creían escuchar. Pero a él no.

Estaba en la puerta de salida, pronto para embarcar, como le gustaba decir; en silencio, sin equipaje de 23 kilos, con lo puesto, un pasaje en económica y un pasaporte que no necesita visa.

Levantar vuelo, perder las ataduras, despegar liviano, abandonar la tierra en un impulso ligeramente orgásmico, de ojos cerrados para disfrutarlo mejor.

Se llevaría consigo un montón de páginas sin escribir. Si pudiera tirarlas desde allá arriba o propulsarlas desde abajo en todo caso, como panfletos en tiempo de elecciones. Pero estaban sin escribir.

Nadie se molestó en guardar sus palabras en los tan inteligentes teléfonos con miles de aplicaciones. Fotos sí, en las reuniones de familia, en las Navidades, en los bautizos, tomando mate con los nietos, los sobrinos, los hijos de los sobrinos, sus propios hijos y los amigos que iban quedando. Videos sí, con las bobadas grabadas en las mesas y en los bailes transpirados de una fiesta para sordos.

¡Tanta inteligencia móvil registrada en las páginas volátiles de la memoria desapasionada de las redes sociales! Frases célebres de algunos célebres y frases inventadas por los que creen que serán célebres por la agudeza de sus dos perogrullados renglones escritos en hojas virtuales que serán barridas con apuro y quemadas sin gloria.

Alguna vez alguien quiso registrar las memorias de los viejos pero como era muy joven tenía mucho para hacer y para cuando tuvo tiempo era viejo y los otros viejos ya no estaban y se habían llevado las anécdotas en su último vuelo.

Hoy me toca estar en la sala de espera de los viajeros. Hay otros como yo que ni saben que están. Cuando aparezca su número de vuelo en la pantalla azul y los llamen a embarcar ya deberán haberse despedido o tendrán apenas un momento y no será tiempo de fotos ni de teléfonos inteligentes.

Cuando me llamen a embarcar espero haber tenido el suficiente tino para escribir aunque sea una página para dejar colgada en la aduana. Por lo menos tengo el título: “Entrego 1KB para nube”, y que otros se encarguen.

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